martes, 16 de noviembre de 2021

Eduardo García Ardit


Eduardo García Ardit

          Entramos en lo que se llamaba  Oficinas Centrales. Era un edifico rectangular de tres plantas. Me explicó FS que en realidad había sido construido para servir de comedor para los obreros y empleados de los cercanos Talleres Generales que era el único centro en explotación. Parece que una de las decisiones más recientes de la nueva Dirección fue cancelar el servicio del comedor, que no llegó a prestar el servicio para el que fue construido y dotar al edificio de las instalaciones necesarias para convertirlo en oficinas, principalmente para la alta Dirección y los departamentos de Asuntos Generales y Administración, trasladados muy recientemente todos ellos desde un viejo edificio en Avilés.
          En la planta baja todavía seguían instaladas las cocinas. Subimos al primer piso. Durante el camino le había mostrado a FS mi preocupación por mi maleta y la gabardina que habían quedado en el coche. “No te preocupes el coche está a nuestro servicio y no se moverá de ahí hasta que no acabe nuestra visita”.
          En la primera planta un ordenanza hizo un movimiento como de saludo y seguimos por un largo pasillo que nos condujo a la parte oriental del edificio opuesta a la que habíamos utilizado para entrar en él. Entramos por una puerta donde había una mesa con un hombre joven con gafas oscuras que me fue presentado como José Luis Poyal y en una mesa equipada con una máquina de escribir estaba una señorita. Era el equipo humano de la Secretaría de Don Eduardo. Había una puerta que comunicaba con un pequeño despacho que era el de Poyal. A continuación se situaba el despacho de FS que daba ya a una nave continuada donde se situaban las secciones que de él dependían.
          Lo primero que observé era que las referencias a Ardit se hacían con la fórmula de “Don Eduardo”. Así el propio FS se dirigió a Poyal preguntándole “¿Hay alguien con Don Eduardo”. “No”, contestó, “Voy a decirle que habéis llegado” Y tuve claro desde ese momento los tratamientos y las distancias entre el circulo de personas entre las que me encontraba. En un momento me encontré en el dintel de la puerta del despacho de Don Eduardo. Se levantó de la mesa donde se encontraba sentado y salió a mi encuentro con la mano tendida. ¿Qué tal, bienvenido que tal su viaje Ha llegado el tren con retraso ¿verdad?  A Soler “Le mandaron el coche, por lo que veo.”. Me invitó a sentarme en una silla que había delante de su mesa. “Ya me puso Martín Arcos al corriente sobre su estancia aquí. Viene usted a poner en  práctica todo lo que ha demostrado saber en la Oposición. Pues nos va a tener a todos dedicados a cumplir ese deseo, y le enseñaremos todo cuanto aquí hacemos,". A  Poyal, avise a Andicoechea para que venga un momento. Comentamos del tiempo. Seguía lloviendo.
Poyal, “Anda por la factoría, pero le avisan y vendrá enseguida” Se abre la puerta que da al pasillo y que constituye la entrada directa al despacho sin pasar por la secretaría y aparece una persona menuda con aspecto rubio y pelo ondulado que dice “Perdón, Oye quería hablarte, pero vengo luego” y Ardit me presenta y el que entró dice “Manuel de Lujan y Vergara” y el propio Ardit dice “es el Jefe del Departamento de Asuntos Generales” al tiempo que el tal Luján sale cerrando la puerta por la que llegó. Cuando me ha presentado he notado que Ardit ha dicho “técnico contable del INI que viene en prácticas y a observar lo que hacemos y cómo lo hacemos”.
Aparece Andicoechea, vasco con acento exagerado. Alto y fuerte con cierto desaliño que llama la atención entre la gente discretamente dispuesta que está allí. Fuma y carraspea continuamente y de vez en cuando sufre accesos de tos. Soy presentado a Alejandro Andicoechea, Jefe de Costes, que me saluda con cierta indiferencia…
          Finalizadas las presentaciones, me quedo solo con Ardit, Don Eduardo. Aparenta 50 años. Tiene buena presencia. Viste una americana de sport que me llama la atención, con corbata a juego. Es de aspecto que disipa todo temor y que hace que me sienta cómodo delante de él. Así me siento yo en ese momento. Me dice que estaba en la Bazán cuando don Aureo, el Presidente de Ensidesa, le llamó para ocuparle en la administración de Avilés. Lleva aquí algo más de tres meses. Está casado, tiene un hijo de dieciocho años y vive en Madrid. Va y viene todos los fines de semana pues a la mujer no le gusta Asturias. El vive en el Hotel Hernán Cortés de Gijón…Hace que yo le cuente, como él acaba de hacer, de donde vengo y de donde procedo. Me dura un minuto.
          Para finalizar me dice que venga a él cuando lo considere conveniente, que tengo abiertas la puerta de su despacho. Que Poyal, su secretario será mi apoyo directo para llevarme de un sitio para otro. Que no hay sección ni cuestión que se me reserve.
Poyal se ha encargado de reservarme habitación en el Hotel La Serrana, único Hotel abierto en Avilés. Que él se ocupará de que se me habilite espacio en cualquiera de los coches de la Empresa que vienen y van de Avilés a estas oficinas.
Que la jornada comienza a las nueve de la mañana y termina a la una y media. Comienza de nuevo a las tres y media hasta las seis y media de la tarde. Esto de lunes a viernes. Los sábados solo por la mañana. Dice que yo no tengo porqué adaptarme a esos horarios que entre y salga a discreción y siempre teniendo el cuenta el coche que se haya comprometido a buscarme en el Hotel y a llevarme de regreso.
Es la una y cuarto y le pregunto a Poyal si me puede llevar al Hotel. Le digo que no voy a volver por la tarde y que no me esperen hasta mañana por la mañana. Y me pone en contacto de nuevo con Soler que muy solícito se brinda a acompañarme hasta el hotel.  
Salimos fuera del edificio y cuando Soler inicia la marcha hacia el mismo coche que nos trajo un ordenanza le da un recado lo que hace que se vuelva hacia mi para decirme “No te importa que el coche te lleve al Hotel y que regrese porque me llaman de la Oficina para un asunto urgente que requiere mi presencia”.  Como no me importa subo al coche y le digo al chófer que por favor me lleve al Hotel La Serrana.

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        Así ha sido mi primer encuentro con Don Eduardo. Tengo la impresión en que nos caímos bien desde ese primer momento. Nuestra relación duraría 13 años y durante ese tiempo me dio muestras  de encontrarse satisfecho de mi labor a su lado de la misma manera que yo lo estaba igualmente bajo su jurisdicción. No recuerdo que me llamara la atención una sola vez, no ya por cuestiones técnicas propias de la labor que se hacía sio por cualquier otro motivo. En especial cuando establecí relación seria con una señorita que trabajaba en la planta baja, en Personal, y con la que me casaría el 24 de mayo de 1960.
        Como sería  su actitud hacía mi, que cuando me incorporé a su plantilla en octubre de 1958, dispuso que se instalara una segunda mesa en su despacho en la que yo me acomodara. Desde aquel momento compartí todo cuanto en aquel despacho se cocía, quienquiera que entrase a despachar con él así como sus llamadas telefónicas, a su casa, con su mujer o su hijo...De la misma manera el compartía todo cuanto yo recibía del exterior, visitas, llamadas de teléfono, etc. 
        Ese compartir su despacho me facilitó muchísimo mis relaciones con los otros Jefes de Departamento de la Factoría..que desde el primer momento se dieron cuenta de mi posición. 
        Ardit era una persona de la máxima confianza de Don Aureo, presidente de Ensidsa. y conocida por todos esta posición era respetado por todos los Jefes de Departamento.
         Yo me percaté desde el primer momento que en mí recaía también cierto reconocimiento indirecto y que dependía de mi el que ese reconocimiento no se debilitara sino que por el contrario se fuera haciendo cada vez sólido.
        El problema de los tratamientos. Para todo el personal y todas la categorías del Departamento Administrativo, Ardit era Don Eduardo. Soler, Muro, y Andicoechea, se tuteaban. Y en ese grupo entre yo y por tanto seguía el modelo en esa cuestión que ellos seguían.
            Ardit se tuteaba con el resto de Jefes de Departamento y con todos los Ingenieros de la Factoría y el mismo tuteo aplicaban los cuatro primera línea de Ardit con ellos. Así que cuando había alguna reunión entre cualquier Ingeniero, Jefe o no, con Ardit y alguno de los cuatro, en la conversación se mezclaban los tratamientos según fueran los interlocutores de la dirección de la conversación. Un obstáculo que siempre se salvó con buena voluntad.
        Ardit en los primeros días de mi estancia me presentó A Don Aureo, al que no entendí lo que dijo, A Don Ramón Corominas, Director de la Fábrica que procedía de Director de Endesa en su planta de Puentes de García Rodríguez y el que se denominaba a si mismo Secretario General, y que era cursi en extremo, Alfredo xx.  

   
            
 

sábado, 19 de diciembre de 2020

Aquel Colegio fue el embrión de los que luego serían  Colegios "Nemesianos" y que adquirirían renombre en Madrid. El fundador de la Congregación de la Doctrina Cristiana había sido el Beato Jean Roberto de la Mennais.
. No sé en quien se inspirarían mis padres para ir a encontrar Colegio tan lejos de casa. Estaba situado en la Avenida de la Reina Victoria en su encuentro con lo que hoy es Avenida de Pablo Iglesias. Yo tenía que bajar por Jerónima Llorente seguir por Federico Rubio y cruzar luego Reina Victoria. En total algo más de un kilómetro. También podría tomar el tranvía delante de casa hasta la Glorieta de Cuatro Caminos y bajar luego por la Avenida. Había una tercera opción que era en la glorieta tomar otro tranvía que llegaba hasta el final y apearme hacia la mitad de la Avenida . Pero no recuerdo que eligiese muchas veces estas combinaciones y así prácticamente todos los días del curso caminaba tanto a la ida como al regreso del colegio, cuatro veces al día, de lunes a sábado excepto las tardes de los jueves que no había Colegio.  El  Colegio era muy modesto. Estaba en el sótano de un edificio de seis pisos pero que gracias al desnivel de la calle daba a un patio que le proporcionaba anchura y luz. Tenía solo dos aulas y me colocaron en la clase más avanzada. El Hermano Florencio era el profesor que dirigía la clase. era una persona joven, pequeño con un hábito negro ligeramente mofletudo siempre sonriente detrás de unas gafas de cristales redondos. Recuerdo verle siempre sonriendo y si alguna vez se enfadaba lo hacía sin gritar y mucho menos sin amenazar ni  pegar golpes o capones.
 Eramos unos quince chicos en clase.  Nos daban  unos cuadernos en los que todos los días teníamos que escribir en clase con pluma y con la tinta que había en cada pupitre  las redacciones o dictados, análisis gramaticales, problemas, dibujos de mapas, etc.. Al final de cada día el cuaderno era recogido por el Hermano Florencio que lo devolvía al día siguiente con las notas obtenidas el día anterior listo para seguir escribiendo en él. Las notas díarias daban lugar a una nota media del mes y las de todos los meses a una nota de fin de curso. ese procedimiento hacía que la clase fuera muy competitiva. Siempre estuve entre los primeros y el curso que finalizó en junio de 1944 obtuve el número 1.He conservado el cuaderno finalizado el 12 de junio de 1944, y al repasarlo ahora he encontrado indicios de que la enseñanza que recibimos era muy buena y superior a la que la edad, once años, podía ser exigible.
Recurdo con cariño los compañeros buenos amigos que hice en aquel Colegio: En primer término dos chicos del barrio, Juanito Vilaplana que vivía en una tintorería que había al final de la Colonia Bellas Vistas y Luis Cubero vecino de "Pepe" alquiler de bicicletas en el comienzo de la Dehesa de la Villa. La amistad con Cubero duró bastantes años y llegamos a encontrarnos en los dos veranos del Campamento de la Milicia en los años 1950 y 1951. Juanita desapareció cuando la industria de tintorería fue cerrada y la familia se trasladó a Alcoy de donde procedían. Otros chicos que recuerdo fueron los hermanos López, Enrique y José Antonio, Arrieta, que vivía en la calle de los Vascos, Abad un extraordinario dibujante de aviones de combate y ajedrecista y extraordinario  rival mío en cuanto a las notas de la clase y otros a los que ahora pongo cara pero no recuerdo sus nombres.
Recuerdo muy bien de aquella época las escapadas al campo del Atlético de Madrid, donde presenciábamos los entrenamiento de sus figuras de entonces: Juncosa, Ben Barek, Alfonso Aparicio, Carsson y otros. Y también unos partidillos de futbol en la calla Federico Rubio limitado el campo por la tapia que cierra el Hospital de la Cruz Roja. En ese Colegio un Día Don Florencio después de una charla preparatoria nos llevó a la Parroquia de los Ángeles, la Parroquia en la que fui Bautizado, a que recibiéramos el Sacramento de la Confirmación que nos fue administrado por el que era Obispo Auxiliar de Madrid-Alcalá Don Casimiro Morcillo.
En aquel Colegio estuvo dos cursos seguidos en los que fui muy feliz. Estudiaba aprendía, me relacionaba bien con otros chicos y seguía aprendiendo de mi padre todo lo de la tienda y ayudándole en is ratos libres.
Ahora se planteaba qué hacer cuando era el momento de decidir sobre mi futuro y los estudios que tendría que hacer.


domingo, 9 de febrero de 2020

España en su laberinto.

Tuvimos una Constitución y pensamos que todo estaba atado y bien atado. Pues nada...de eso nada. Los que la hicieron quisieron contentar a todo el mundo y ya está clara la situación de inestabilidad y de peligro de autodestrucción en que hemos ido a caer.
Desde hace mucho tiempo no hay unidad ni proyecto claro de futuro. Cataluña, Las Vascongadas y Galicia, amagan y ponen en serias dudas la unidad de España, tal y como declara la Constitución y exige su cumplimiento para todos aquellos que ejercen cargos públicos  Y todo ello porque los más obligados a exigir la rectitud en el cumplimiento de los preceptos constitucionales han blandeado, se han  arrugado y han cedido de forma tal que cada día nos vemos más amenazados los que creemos firmemente que España es una única patria de todos los españoles.
Empezamos porque hay partidos políticos separatistas,  a los que todas las instancias llaman nacionalistas contribuyendo así a crear la confusión. Y no solo eso, sino que por gracia de la ley electoral son llamados a participar activamente en el gobierno de España. O sea que aquellos que buscan separarse del Estado y crear estadillos participan activamente en la formación de Gobiernos y en la elaboración de las leyes. Oiga, pero eso como se consiente ?. Pues ya ve usted. ¿Pero no juran o prometen cumplir la Constitución quienes así actúan? Pues, si.

lunes, 25 de febrero de 2019

El 280419

Mi hijo Antonio, (54, casado y un hijo de 9) acaba de ser despedido de su puesto de trabajo. Y me consta que lo ha sido de manera arbitraria y abusiva y que la justicia laboral está tan inclinada a un solo lado que no confía ni él ni ninguno de nosotros que su despido pueda ser declarado nulo. Ha de conformarse con  que la sentencia establezca que se trata de un "despido improcedente" y que se conforme con que la indemnización se mejore en alguna pequeña cuantía.
Mi hijo era un servidor de una empresa auxiliar de operaciones en aeropuertos y prestaba sus servicios en Getafe a los aviones que acuden a esa base para cargar pieza fabricadas con destino al montaje en diversos tipos de avión. Era conductor de vehículos "push-back", es decir conductor del  tractor que conduce a los aviones para entrarlos o sacarlos del hangar donde se cargan las piezas que van a llevar luego a su destino.
Su horario de trabajo consistía en ua jornada mínima díaria que se complementaba con la plena disponibilidad a petición de la empresa del resto de la jornada operable del aeropuerto ya que los aviones no tienen un calendario ni horario programados. Su retribución mensual ascendía a 1700 € brutos mensuales.
Apesadumbrado por la situación en la que se encuentra habla conmigo una tarde, Y sale la conversación sobre las próximas elecciones generales.
Mi hijo no es una persona formada en tareas políticas. Siempre se ha mantenido al margen y como ha vivido siempre en ambientes cercanos a principios de orden, unidad y respeto a unos y otros nunca nos ha preocupado su posible deriva partidista. Pero ahora....
Dice..."¿Es que puedo yo votar al mismo partido al que sin duda va a votar el firmante de mi despido, el Consejero Delegado de la Empresa?  Ni a ese partido ni a los que merodean a su alrededor ? "
Continúa ¿ al PSOE, el partido de los obreros, el adelantado moral de la justicia social, que a los ciento cuarenta años de su existencia sigue vendiendo su alma con tal de tocar y disfrutar del poder ?
¿Votaré a cualquiera de los grupitos de Podemos? No porque me traicionaría a  mi mismo ?
Dime pues, a quien crees tu que puedo votar. ¡Quién puede arreglar este problema que no es mío solo sino de muchos..!
Para los curiosos que quieran tener presentes las razones del despido y los razonamientos de la demanda para un fallo de despido nulo los pueden solicitar en mudemo@gmail.com.